lunes, 30 de julio de 2012

Rareza siamesa

por LUNES

Como no podía ser de otra forma, parece que con VIERNES nos pusimos de acuerdo otra vez. Esta vez para estar RARAS. Tuve dos semanas de vacaciones de invierno (beneficio de trabajar en una Universidad Nacional). La primera fue movidita: me tatué, me perforé, fui y vine. La segunda fue lo opuesto: prácticamente no hice nada más que ponerme al día con algunas series y ir tachando películas clásicas de mi lista (Star Wars se ha convertido en una de mis favoritas).

Pero esa quietud me hizo reflexionar mucho, no hice nada para la facultad a pesar de la cantidad de enorme tiempo libre -lo cual me hizo sentir muy parásito-, me la pasé yendo "de la cama al living", no paré de pensar en lo sola que estoy (sola hablando de masculinos, mis amigos nunca fallan) y en la mala suerte que estoy teniendo con los hombres.

No suelo bajonear pero el sábado estallé en lágrimas. Estaba pidiendo a gritos volver a trabajar (así como lo leen). Por suerte arranqué un lunes con mucho sol y salí con placer a la calle sin importar el frío. Por suerte mi nueva amiga voleybolística se muda estos días cerca y ya está avisada que la voy a invadir los fines de semana para tomar unos mates. Por suerte aparecen esas personas que te hacen reír entre tanto que criticamos al sexo opuesto. Y por suerte siempre están esos que te sacan la sonrisa entre todo lo malo.

Estoy mejor, pero sigo rara. Con VIERNES sabemos cuál es la solución pero, a pesar de la fe, no la vemos como muy cercana.

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